martes, 18 de abril de 2017

LIBROS DE ARTE PARA TODAS LAS EDADES: GUSTAV KLIMT- EL GUARDIÁN DEL ÁRBOL

Hola:

Desde hace un tiempo, diversas editoriales están sacando libros para todas las edades con temática artística, sobre todo centrándose en el campo de la pintura. Así, nos encontramos con auténticas maravillas que nos hablan de Picasso, de Van Gogh, de Matisse...

Algunos de esos libros son del estilo de la biografía o de la autobiografía. En otros, una bonita historia está ilustrada con algunas de las obras de un determinado pintor.

El libro que hoy os traigo pertenece al segundo grupo. Es decir, se trata de un cuento que está ilustrado siguiendo el estilo del genial pintor GUSTAV KLIMT.


¿OS VENÍS A CONOCER ESTE PRECIOSO Y ARTÍSTICO LIBRO?

(PINCHAD EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS MÁS GRANDES)




-Título: El guardián del árbol
-Autores: Myriam Ouyessad, Anja Klauss y Gustav Klimt
-Editorial: JUVENTUD


Para empezar, comentaros que las autoras partieron de este friso de Klimt para construir toda la historia. De hecho, los 3 elementos que lo componen (La espera, El árbol de la vida y El abrazo) aparecen en el libro.




Así, todo comienza cuando Kahlil, un joven, se dirige a escondidas hacia la casa del árbol para encontrarse con Minoa.

Nadie debía saber que iba a encontrarse con la anciana, ya que muchos consideraban que era una bruja.



Normalmente, cada vez que el joven se encontraba con Minoa, este cogía una caja de las paredes de la cabaña, sacaba la semilla que contenía y se la daba a su amiga, que le contaba toda su historia.

Ese día, sin embargo, todo fue distinto. La anciana había escogido la caja, explicándole a Kahlil que ya estaba preparado, que podía abrirla.

El muchacho se apresuró, nervioso, a descubrir el misterio. Así, se encontró con una semilla grande, muy muy grande, y tan brillante como el oro. Le preguntó a Minoa de qué árbol procedía y esta, al fin, le contó el secreto. La había encontrado años atrás en un desierto, pero el árbol del que venía no existía. Este solo se encontraba en el interior de esa semilla, en ningún lado más.

El joven entonces, extrañado, le dijo que por qué nunca la había plantado, a lo que la anciana contestó que si lo hubiera hecho, si  la hubiera plantado en el pueblo, el árbol habría crecido y los hombres curiosos podrían destruirlo.

Como ella ya estaba mayor, le cedía el testigo. A partir de ese momento, él sería el guardián.




Khalil aceptó la misión que le había dado su amiga y, a partir de ese momento, se puso a proteger el valioso tesoro, cuidándolo año tras año, llegando incluso a adiestrar a un halcón para que cazara a todos los animales que quisieran acercarse a ella.

Cuando el pájaro estuvo completamente entrenado, el joven se marchó junto a él y la semilla. Debía alejarse de los ojos curiosos de los hombres. 

Después de muchas semanas andando, Khalil encontró el lugar perfecto para plantarla. Se trataba de un valle aislado, atravesado por un arroyo. Así, abrió un pequeño agujero en el suelo, arrojó la semilla, pensó en la anciana, que desgraciadamente ya no estaba con él, y la regó con agua del arroyo.

A partir de ese día, hombre y pájaro vigilaron el lugar, a la espera de que creciera el árbol.

Pasaron días y semanas y, por fin, empezó a crecer rápidamente. Le salió un gran tronco y una sola rama, que se ramificó en muchas otras, formando espirales. Cuando pasaron 7 años y después de tener 7 ramas, dejó de crecer y apareció el primer fruto, que era blanco y negro, como un ojo.

Cuando ese fruto maduró, Khalil lo cogió y lo abrió, pero en su interior no encontró ni una sola semilla, ni un solo hueso, nada. Le dio entonces un mordisco, descubriendo un sabor totalmente diferente a cualquier otro alimento. 

Ese día, el muchacho durmió profundamente...



Horas después se despertó, sobresaltado. No sabía si había estado soñando o no, pero se le aparecían unas imágenes terribles, en las que un árbol estaba en llamas y el río inundaba la ciudad y el palacio, transportando muertos y más muertos. Además, en estas imágenes veía a una mujer, una princesa que estaba sin vida.

Khalil intentó olvidar aquello, pensando que todo había sido una pesadilla, pero no conseguía olvidar la cara de la mujer.





Al día siguiente, por la noche hubo una gran tormenta, con muchos rayos. Uno de ellos dio a parar contra un roble que, enseguida, comenzó a arder. El joven se quedó quieto, descubriendo que ese árbol que ardía era el mismo que se le apareció en sueños.

Khalil, sin poder creerlo, se puso a pensar en cómo todo esto era posible, llegando a la conclusión de que el primer fruto del árbol que había custodiado permitía ver el futuro.

Pensó en lo que ocurriría con el palacio y con toda la gente. Iba a ocurrir una desgracia y solo él podría evitarla. Como él no llegaría a tiempo, mandó a su halcón a la ciudad para transmitir el mensaje, que rápidamente llegó a su destino.

El Rey, entonces, recibió la noticia y pensó que se trataría de algún loco. Aun así, mandó a algunos de sus hombres al río, por si acaso.

Enseguida estos regresaron y le dijeron al rey que uno de los diques estaba a punto de ceder y que había que hacer algo para que no se inundara todo.

Gracias al esfuerzo de los hombres, a la precaución del rey y, sobre todo a Khalil y el fruto del árbol misterioso, la ciudad se salvó.



Después de esto, el rey se propuso encontrar al hombre que había evitado la desgracia. Llamó a su hija, Nadia, y le encomendó una misión.

Le dijo que sería ella la que lo iría a buscar y que el halcón lo llevaría hasta el lugar secreto donde se encotraba Khalil. Según la carta, el hombre había visto el futuro y había visto a una princesa, así que si esto era cierto la reconocería de inmediato. Se asegurarían entonces de que no era un impostor.

Dicho y hecho, la princesa y una de sus criadas se dirigieron hacia el lugar donde se encontraba Khalil.

Primeramente, el joven vio a la sirvienta y no dijo nada, pero en cuanto vio a Nadia... se quedó perplejo, descubriendo que esta, por suerte, se había salvado y que era aún más bella que en su sueño. La princesa, por otra parte, observó al muchacho y se dio cuenta por sus gestos y su cara que este no mentía.

Así, finalmente, se fundieron en un gran abrazo...



Si os fijáis en esta última imagen, que da fin a la historia, podemos ver los 3 elementos del friso de Gustav Klimt: La espera (la mujer de la izquierda), El árbol de la vida (al fondo) y El abrazo (a la derecha).

No son exactamente los mismos dibujos que la obra original, pero se reconocen perfectamente:



El libro incorpora, al final, dos páginas con información del autor y su obra y una entrevista a las autoras, donde nos hablan del proceso de creación del libro.



¿Qué os parece? A mi me tiene enamorada viva. Me parece una auténtica preciosidad, tanto por historia como por ilustraciones.

El cuento en sí, como habréis podido leer, tiene un poco de todo: misterio, amistad, amor... Es una historia que engancha desde el principio y que no quieres dejar de leer.

Las ilustraciones, por otra parte, son maravillosas, ya que todo está inspirado en la obra del autor. No solamente aparecen los 3 elementos del friso sino que podremos ver guiños a Klimt por todos lados.

Me parece una forma muy original de hablar del pintor con los niños o jóvenes. Estoy segura de que una vez que lean el cuento no se olvidarán jamás de ese friso y de ese estilo de pintura.

En resumen, un libro que enamora, imprescindible para todas las edades.

Espero que os guste tanto como a mi. Nos vemos mañana con más libros.

Feliz día :)













2 comentarios:

  1. Es toda una preciosidad. Este me lo apunto que es de los míos. :)
    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Me va a venir fenomenal para mi proyecto del arte. ¡Qué guay!

    ResponderEliminar