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jueves, 5 de abril de 2018

"EL GIGANTE DE GLOTOLANDIA", UN CUENTO PARA ROMPER ESTEREOTIPOS

Hola:

Hoy os traigo un libro muy muy bonito y tierno que, aunque tiene una estructura muy clásica, es perfecto para romper estereotipos en cuanto a cualidades de personajes.

Se trata de "El gigante de Glotolandia", un cuento que destaca por su historia, por sus bonitas ilustraciones (a cargo del grandísimo Benji Davies, un ilustrador al que adoro) y por sus rimas, que le dan mucha musicalidad al texto.

Además, introduce un pequeño guiño a la conocida historia de Jack y las habichuelas mágicas.


¿OS VENÍS A CONOCER ESTE PRECIOSO LIBRO?

(PINCHAD EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS MÁS GRANDES)



-Título: El gigante de Glotolandia
-Autores: Elli Woollard y Benji Davies
-Editorial: PICARONA


Empieza el cuento presentándonos a uno de sus protagonistas, el gigante de Glotolandia, un viejo con muy mal humor, que se pasaba el día quejándose. 

Su mal genio aumentaba cuando tenía mucha hambre. Cuando eso sucedía, todo en lo que podía pensar era en comerse a un rico niño...



Un día en concreto, cuando sus tripas rugían, recordó el cuento de Jack y las habichuelas mágicas. Pensó entonces que sería estupendo si él hiciese lo mismo.



Y, dicho y hecho, se dispuso a ello. Atravesó el bosque, campos, ríos, pantanos y jardines. Así hasta que, por fin, encontró a niños.

Justo cuando a nuestro gigante se le estaba haciendo la boca agua, unos pequeños le llamaron la atención para pedirle un favor. Resulta que la pelota con la que estaban jugando se les había subido a la fuente, y no podían alcanzarla.




El gigante, aunque un poco gruñón, les hizo el favor. Al fin y al cabo, no perdía nada con esa labor. 

Eso sí, advirtió que pronto regresaría y se los comería a todos.

Justo cuando estaba caminando, los niños volvieron a pedirle ayuda. Esta vez el que estaba en problemas era el gato, que se había quedado atrapado en un árbol.

Entonces, nuestro protagonista volvió a echarles una mano. De nuevo, no perdería nada con ello. Y de nuevo, también, volvió a advertirles que pronto regresaría para comérselos a todos, el primero a Jack.




Justo cuando se iba, se encontró con un pequeñín, al que le dolían muchísimo las piernas. El niño le  preguntó que si lo podía llevar a casa, y es que él no podía caminar.

El gigante, entonces, asintió y, acto seguido, le preguntó su nombre.

Y, ¿Cómo se llamaba el niño? Pues ni más ni menos que Jack....




Entonces, el viejo gruñón le dijo al pequeño que se lo iba a zampar, que lo iba a hacer papilla.

Pero el resto de niños, que estaban allí presentes, exclamaron que de eso nada, que él no podía hacer eso porque era un gigante súper simpático.

Puede que los gigantes malos comieran niños, pero los buenos comían.... PASTELES.




El grandullón, que no podía estar más hambriento, no estaba muy seguro de aquello. ¿Cómo iba a ser él un gigante de los buenos si se pasaba el día gruñendo y protestando? Seguro que estaban equivocados.

Entonces Jack le recordó todo lo que había hecho por ellos: había rescatado un gato, recuperado un balón y a él lo había llevado sobre su hombro para que no tuviera que andar.

Estaba claro clarísimo que él era un gigante de los buenos y por eso todos los niños le habían hecho un rico pastel.




Y así, el gigante se quedó con los pequeños, comiendo y tumbado en la hierba. Al fin y al cabo, le encantaba estar con ellos.





¿Qué os parece? No me digáis que no es bonito y tierno. Yo lo descubrí hace unas semanas y me enamoré de él.

Creo que es un cuento que destaca por las siguientes razones:

-La historia es muy bonita y rompe con los típicos estereotipos de los gigantes malos comeniños, que siempre suelen dar miedo a los pequeños. Además, contiene un mensaje de amistad precioso. El gigante no puede ser más adorable.

-Las ilustraciones son una maravilla. Son coloridas, expresivas y se meten por los ojos. Benji Davies nunca defrauda.

-La historia es rimada, lo que le da mucha musicalidad a la historia.

-El texto contiene partes que se repiten y eso siempre es bueno en los cuentos, ya que permite que los niños se aprendan partes de memoria (cuando gruñe el gigante siempre dice lo de "Fum, Fo, Fee, Fi"; el trozo en el que dice "de postre, con un poco de nata, estaréis de rechupete, antes me zamparé a ese tal Jack, y ya será un gran banquete", también aparece varias veces...).


En resumen, un cuento muy muy bonito, que estoy segura de que encantará a vuestros niños.

Nos vemos mañana con más cositas.

Feliz día :)





miércoles, 17 de mayo de 2017

EL DRAGÓN Y EL CABALLERO APETITOSO, UNA HISTORIA DE AMISTAD QUE ROMPE ESTEREOTIPOS

Hola:

Hoy os traigo un libro precioso, llamado "El dragón y el caballero apetitoso". Es un cuento que rompe con los estereotipos típicos de las historias sobre esta temática.


¿OS VENÍS A CONOCER ESTA HISTORIA TAN BONITA?

(PINCHAD EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS MÁS GRANDES)




-Título: El dragón y el caballero apetitoso
-Autores: Elli Woollard y Benji Davies
-Editorial: PICARONA


Empieza el libro presentándonos a Peque, uno de los miembros de una familia de dragones, que comía niños para desayunar y niñas para almorzar. El plato preferido de estos animales eran los caballeros.

Cuando Peque cumplió 4 años sus padres le dijeron que ya era hora de que saliera a cazar a un buen caballero, ya que llevaba demasiado tiempo sin salir del nido.



El dragoncito se puso entonces en camino, en busca de un buen manjar...

Una noche, cuando estaba volando, estalló una gran tormenta y Peque, que no pudo resistir tanta lluvia, tantos relámpagos y tantos truenos cayó a un lago.

Al lado de ese mismo lago estaba James, un niño pequeño, que después de ver al animal caer se dispuso a ayudarlo. El niño no sintió ningún miedo... ya que pensaba que Peque era un patito un poco raro.



A partir de aquí, el cuento sigue un esquema muy parecido: justo cuando el dragoncito se quiere ir a cazar, el niño descubre que este tiene algún problema de salud  y, por lo tanto, se dispone a ayudarlo.

El primer problema tiene que ver con una pata y una mano torcida; el segundo con la garganta inflamada y el tercero con sus alas débiles







Cuando el "patito" estuvo completamente sano, gracias a los cuidados del niño, pensó que debía irse, aunque debería dejarlo para el día siguiente, ya que tenía mucho mucho sueño.

Y así fue... Justo cuando se hizo de día Peque se puso en camino, aunque antes quiso despedirse de su amigo.

Se puso a buscarlo y buscarlo y, por fin, lo encontró, aunque se llevó una desagradable sorpresa. El niño estaba VESTIDO DE CABALLERO!!!

Fue así como ambos descubrieron la verdad: Peque no era un patito sino un terrible dragón y James no era un niño inocente, sino un caballero cruel.




Peque pensó entonces que debía morder al niño y este que debía acabar con el dragoncito...

...Aunque mejor no hacerlo, ya que ambos eran AMIGOS y los amigos se ayudan y no se hacen daño.



Las familias de ambos descubrieron entonces que ni unos eran tan buenos ni los otros eran tan malos.

Decidieron entonces que, a partir de ese día, comerían magdalenas o cualquier otra cosa...



...Aunque de vez en cuando se podía hacer alguna excepción.



¿Qué os parece? A mi es un libro que me conquistó desde el primer momento en que lo leí.

El cuento es muy muy bonito y rompe con los estereotipos típicos. Además, la historia de amistad, compañerismo y solidaridad que nos presenta es preciosa.

El texto es rimado, lo que aporta bastante musicalidad. A pesar de que el libro está traducido del inglés, la rima está bastante bien conseguida en la mayor parte de las ocasiones.


Por otra parte, las ilustraciones, realizadas por el grandísimo Benji Davies (ya sabéis lo que me gusta este hombre) son una auténtica maravilla. Son muy muy coloridas, muy tiernas y expresivas. Son dibujos para recrearse con ellos, para observar todos los pequeños detalles existentes en sus páginas.


En resumen, un libro muy muy bonito, que estoy segura encantará a los niños y sacará una sonrisa a los mayores.

Espero que os guste.

Nos vemos mañana con más recursos.

Feliz día :)





jueves, 23 de marzo de 2017

LA BALLENA Y LA BALLENA EN INVIERNO, DOS LIBROS PARA HABLAR DE AMISTAD Y SOLEDAD

Hola:

Hoy os traigo dos libros que me encantan. Son historias muy muy tiernas y muy agradables, de las que gusta leer a todas horas. 

En ellas se nos habla de la amistad entre un niño y una ballena, pero también de otros aspectos como la soledad infantil, de lo que ocurre cuando un padre o madre trabaja muchas horas, del compañerismo...


¿OS VENÍS A CONOCER ESTOS BONITOS LIBROS?

(PINCHAD EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS MÁS GRANDES)




-Títulos: La ballena y La ballena en invierno
-Autor de ambos: Benji Davies
-Editorial de ambos: ANDANA




El libro comienza presentándonos a un niño llamado Noé, que vivía junto a su padre y 6 gatos en una casa cerca del mar.

El padre del pequeño era pescador, así que todos todos los días se iba de casa muy temprano, y no volvía hasta muy tarde, cuando era de noche.



Una noche hubo una gran tormenta, así que Noé, por la mañana, fue a la playa para comprobar cómo había quedado todo.

Empezó a andar y, de repente, observó algo a lo lejos. ¿Qué era eso que veían sus ojos?

Cuando se acercó, no se lo podía creer. Se trataba de una pequeña ballena, que se había quedado varada en la arena de la playa.

El niño, entonces, supo que tenía que actuar rápidamente, ya que no era nada bueno que la ballena estuviera tanto tiempo fuera del agua.

Empezó a echarle agua con un cubo y la subió a un carrito, para llevársela rápidamente.



Así fue como se la llevó a casa y la metió en la bañera, para que estuviera a gusto. Además, le contó cuentos sobre la vida en la isla y le puso música sobre el mar (fijaos en los discos de Por la boca vive el pez y Mediterráneo, de Serrat).



Pero claro, el día fue pasando y pasando, y Noé empezó a pensar en lo que ocurriría cuando su padre llegara a casa por la noche.

Podría ocultar el secreto durante un tiempo, pero tarde o temprano, se enteraría, como de hecho ocurrió.

A diferencia de lo que pensaba el niño, el hombre no se enfadó. Eso sí, explicó a su hijo que el animal debía volver al mar, que era su lugar.

Además, el padre se dio cuenta de que, quizás, su hijo se sentía un poco solo, ya que él estaba todo el día fuera de casa.



A Noé le costó mucho trabajo separarse de su nueva amiga, pero sabía que era la decisión correcta.

Acaba el cuento de una forma muy optimista, ya que aunque el niño echaba de menos a la ballena, mantenía la esperanza de volver a encontrarse con ella algún día.

Además, ganó algo muy muy importante con esa aventura: el tiempo con su padre (fijaos cómo en las ilustraciones se van de paseo, de picnic...).





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Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso tenemos una agradable excepción, ya que este libro es tanto o más bonito que el primero.

Empieza el cuento haciendo un recordatorio del libro anterior, para que nos pongamos en situación.



En todo ese tiempo, Noé no había olvidado a su amiga. Es más, siempre que veía algo a lo lejos en la playa, pensaba que se trataría de ella, aunque luego, desgraciadamente, se trataba de cualquier otra cosa.

Había llegado el invierno y, como siempre, el papá del niño salía a pescar de día y volvía cuando entraba la noche.

Pero... ese día no ocurrió esto. El padre no aparecía, así que Noé empezó a preocuparse.

Pasaron las horas y las horas y el nerviosismo del pequeño aumentaba, a la vez que miraba por la ventana para ver si lo veía.

De repente, vio algo a lo lejos, así que salió de casa, pensando que se trataba de él.



Empezó a caminar con mucho cuidado en el mar helado, buscando a su padre.

El problema es que se fue para un lado y para otro, hasta que finalmente se perdió completamente.

Sin embargo, a lo lejos, vio una forma gris, así que se acercó para ver qué es lo que era.



Al darse cuenta de que se trataba del bote de su padre, el pequeño subió a bordo, para buscarlo.

Desgraciadamente, no lo encontró allí, así que se tumbó, muerto de miedo.

De repente, Noé sintió cómo algo golpeaba al barco. ¿Qué sería?

Sí... Se trataba de ballena y su familia. SU BALLENA HABÍA VENIDO A AYUDARLO!!!




Los animales empezaron a empujar el barco con el morro, a la vez que cantaban. El hielo, mientras tanto, se iba rompiendo.

Así, el bote llegó hasta las rocas y el niño encontró a su padre que, muy sorprendido, le preguntó cómo había llegado hasta allí.



Acaba el cuento diciéndonos que el invierno pasó y llegó la primavera, pero que el pequeño nunca olvidaría la aventura que tuvo que vivir aquel día y el momento en que se había reencontrado con su gran amiga.





¿Qué os parecen? A mi son libros que me enamoraron desde el primer día que lo vi.

Me parecen historias muy tiernas, llenas de sentimiento y valores positivos. Además, a pesar de su sencillez, podremos reflexionar con ellas sobre aspectos tan importantes como la amistad, el trabajo en equipo, las relaciones entre padres e hijos o la soledad que a veces sienten los niños.

Son, al fin y al cabo, historias de aventuras de las de siempre, en las que hay que resolver problemas, en las que se siente a veces alegría, otras miedo, otras tristeza..., pero que acaban siempre bien.


Con respecto a las ilustraciones, soy poco objetiva, ya que Benji Davies es uno de mis ilustradores favoritos. Sus dibujos son tan tiernos como sus historias y hace un muy buen uso del color. Además, las páginas están llenas de detalles, así que puedes pasar horas y horas observándolas.

En resumen, dos libros muy recomendables, que gustarán a todos los niños por su trama de aventuras, por su calidez y por el buen sabor de boca que dejan.

Nos vemos mañana con más historias.

Feliz día :)