viernes, 27 de octubre de 2017

"LA CUEVA", UN LIBRO MUY MUY DIVERTIDO CON UNA SORPRESA FINAL

Hola:

El otro día, curioseando por una de las librerías infantiles de mi ciudad, me topé con este libro que hoy os voy a enseñar.

No lo había visto nunca, pero esa portada tan llamativa, ese lobo y esos ojos en la parte de abajo me tentaron demasiado, así que lo tuve que coger sí o sí.

Recuerdo que lo empecé a leer y, conforme iban pasando las páginas, me empezó a invadir la curiosidad. Pasa página, pasa página, y ya, casi al final... SORPRESÓN Y CARCAJADA.

Terminé así el relato con una sensación de haber pasado un muy buen rato y con la casi total seguridad de que había dado con el típico libro que triunfa con niños de edades muy variadas.

Y es que, "La cueva" es un libro muy redondo que lo tiene todo: un elemento de intriga, una sorpresa final y unas ilustraciones geniales.


¿OS VENÍS A CONOCER ESTE SIMPÁTICO CUENTO?

(PINCHAD EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS MÁS GRANDES)



-Título: La cueva
-Autor: Rob Hodgson


Toda la acción de este libro ocurre en torno a una cueva (¿qué sorpresa, no?). Y los protagonistas son solamente 2: un lobo, clásica figura en los cuentos para niños, y un personaje chiquitín, que no sabemos quién es... (Aunque también hay un gusanito rosa que aparece en tooodas las páginas, incluidas las guardas. En ese sentido, podéis jugar con los niños a localizar a este animal en las diferentes escenas).


Así, el cuento comienza diciéndonos que alguien muy chiquitín vivía en una cueva, de la que nunca podía salir.




Y, ¿por qué no podía abandonar el lugar? Pues por culpa de un lobo, que no tenía buenas intenciones precisamente (aunque lo intentara disimular...).


A pesar de que el chiquitín se negaba a salir, el lobo era tremendamente insistente y paciente, así que cada día se inventaba una excusa para convencer al personaje desconocido para abandonar el lugar.


Por ejemplo, un día le dijo que estaba seguro de que si salía, se harían grandes amigos...



Pero nada, el chiquitín le contestó que ni de broma, que él ya tenía muchos amigos y que prefería quedarse allí.

Otro día el lobo le dijo que si salía podrían jugar a muchas cosas. Al fin y al cabo, en la cueva debía aburrirse mucho. Pero nada, de nuevo se topó con una negativa. Según el chiquitín solo se aburre la gente aburrida.





Por suerte o por desgracia, el lobo no se rendía fácilmente, así que esperaba y esperaba alrededor del lugar. Ni siquiera se iba para dormir.

El chiquitín, por otra  parte, tampoco salía bajo ningún concepto, ni para ir de excursión, ni para jugar a la pelota, ni para coger flores ni para nada.



Pasaron y pasaron los días y el lobo empezaba a impacientarse. Tenía tantas ganas de que el chiquitín saliera de su cueva que empezó a tener lapsus de lenguaje, que reflejaban las ganas que tenía de pegarse un buen festín a costa suya.




El lobo le dijo a su "amigo" que debía de estar hambriento, y la verdad es que en ese sentido sí que tenía razón. El chiquitín tenía hambre, mucha mucha hambre.

Por supuesto, el animal aprovechó este momento de debilidad y le ofreció un bollo con fideos de colores a su presa, un bollo demasiado rico y apetitoso como para resistirse a él...



¿Qué pasará entonces? ¿Saldrá el chiquitín o no? ¿Y quién o qué será ese personaje misterioso? ¿Cómo acabará esta historia?

Pues todo esto se responde con la sorpresa final que, por supuesto, no os cuento, porque si no os destrozo el cuento.

De todas maneras, quien necesite spoiler porque no pueda con el misterio me puede escribir algún comentario en redes sociales o algo y yo le descubro el pastel (aunque lo chulo es que lo descubráis vosotros). 


¿Qué os parece? Supongo que ahora mismo será muy difícil que tengáis una opinión clara al respecto porque os falta una parte importante, pero ya os avanzo que seguramente os va a gustar, y a los peques ya ni os cuento.

El argumento es sencillito pero a la vez divertido y sorprendente y, además, tiene el gran acierto de mantenernos con la intriga del chiquitín desde el principio.

Las ilustraciones, por otra parte, también son geniales. Me gustan especialmente los caretos del pobre lobo, y es que en su rostro se refleja perfectamente la desesperación, el hambre infinita, la mala leche y toda clase de emociones.


Poco más que añadir. Espero que os guste y que vuestros peques pasen un buen rato con él.

Nos vemos mañana con más recursos.

Feliz día :)







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